Las terapias naturales llevan su nombre porque tienen como objetivo potenciar la función inmunológica y equilibradora del organismo mediante tratamientos no invasivos y con capacidad sinérgica, es decir, que actúen impulsando diversas funciones de la energía vital.

La razón es que cualquier  organismo –multicelular- tiende por naturaleza a permanecer estable –vivo- y por ello todos sus mecanismos están interconectados: todo aquello que sucede en un sitio determinado, ha sido previamente producido, elaborado y gestionado desde un órgano o sistema aparentemente lejano, pero con incidencia en ese específico lugar – tejido, músculo, tendón, arteria, nervio, neurona…etc.

Conclusión.- El organismo –nuestro cuerpo- no enferma por partes: se está sano o se está enfermo. No se está medio sano, ni medio enfermo. En consecuencia la salud debe ir encaminada al reestablecimiento global, y no sólo a la manifestación o síntoma.

Esa compleja cadena de acción reacción, está condicionada y a la vez potenciada, por una serie de aspectos que tienen que ver con nuestra herencia genética, nuestro entorno familiar y ambiental, nuestro ámbito de trabajo y profesión, nuestra alimentación, y consecuentemente, con nuestra manera de entender y apreciar la realidad.

Conclusión.- Somos un todo: la misma sangre que riega los dedos de nuestros pies, también riega nuestro cerebro (Agua, minerales, electrolitos, átomos o electrones…etc)

Estas relaciones propias y particulares nos descubren que cada dolencia, aparentemente igual a otra, es decir, con síntomas similares, puedan tener distintos y diversos orígenes, según quién las padezca; ya que las circunstancias históricas, internas –fisiológicas- y las externas – familia, alimentación, pueden ser distintas. Por todo lo dicho, analizar, indagar y determinar la causa de fondo, es el principal objetivo de las terapias naturales, para solucionar así, la forma en que se evidencia.

Conclusión.- << No hay enfermedades, sino enfermos>> Esta base, esencial de las terapias naturales, como en otros tantos casos, han sido refrendadas por la ciencia actual : <<Siendo aparentemente iguales en la forma, todos y cada uno de nosotros tenemos una individualidad bioquímica>> Roger Williams.

El doctor Roger Williams  –Principio de la individualidad bioquímica-, un reconocido bioquímico, descubrió que, al igual que cada persona tiene diferentes huellas digitales, una forma característica del iris y una morfología única y personal, también pasa lo mismo con nuestro medio interior. De hecho, el doctor Williams descubrió que desde la medida y forma de los órganos, pasando por el equilibrio ácido-alcalino de nuestro organismo hasta el funcionamiento de nuestro sistema endocrino, cada persona es única y característica y responde de manera diferente a todos los estímulos, incluyendo el alimento.

En el siglo I a.d Tito Lucrecio Caro, en sus escritos,” Sobre la naturaleza de las cosas” dijo: “El alimento de un hombre puede ser el peor veneno para otro”.

Entender de esta manera la salud, supone considerar al “paciente” como un ser único e irrepetible que precisa atención en su globalidad. Abordar el desequilibrio – la falta de salud- implica un amplio y exhaustivo análisis que particularice el origen de la dolencia; para lo cual, el terapeuta utiliza todas sus conocimientos y herramientas (terapias) que le conduzcan a descifrar los motivos del malestar y estructurar las pautas para recuperar el equilibrio.

La primera de esas “herramientas” a utilizar consiste en recabar todos los datos posibles acerca de los aspectos, hechos y circunstancias que ha vivido la persona, y que directa o indirectamente, pueden estar relacionados con aquello que le preocupa o le duele. La forma utilizada para ello es hacer una entrevista: confeccionar una historia clínica que vaya más allá y más atrás de la presente situación. La falta de costumbre en este diálogo con el terapeuta, hace que el ”doliente” no entienda el porqué de algunas cuestiones que se le plantean, pensando que nada tienen que ver con el motivo de su visita. Como hemos razonado anteriormente, no es así, y cada respuesta conformará las piezas de un puzzle a componer. Todas tienen una intención un porqué, un hilo conductor, un objetivo; la causa, no el efecto resultante, pues averiguada y tratada la causa, el efecto desaparece; se cura. 

Un ejemplo: A la pregunta del terapeuta acerca de la salud intestinal del ”paciente”, ante un problema en la piel, puede resultar extraña o no venida a cuento; pero sucede que la permeabilidad del intestino grueso cuya sangre pasa directamente al pulmón, son órganos que cumplen funciones de absorción e eliminación, y que todo aquello que no pueda ser expulsado(toxinas) por ellos,  tiene como posibilidad in extremis la “vía de la piel” para eliminarse, ya que ésta actúa igualmente como un aparato excretor o eliminador. Desde la perspectiva naturista, podremos entender que la terapia apropiada tenga la intención de mejorar las acciones fisiológicas del intestino grueso en primera instancia y favorecer la del pulmón. Con ello, se beneficiara la sangre, que circula por la  dermis  y el eczema, la dermatitis o determinadas alergias no tendrán razón de ser.

En nuestro organismo hay un liquido que rodea todas las células y que abarca todo el cuerpo es el llamado Sistema Básico, de su equilibrio depende el resto de las funciones corporales –fisiológicas-, por esta razón, la acupuntura y la naturología incide en la prioridad de “reparar y acondicionar” ese líquido extracelular como medida prioritaria e inespecífica para la mayoría de las dolencias. La ciencia médica y la biología, confirman igualmente la importancia de este sistema.

Todo o casi todo (exceptuando traumatismos, heridas… por agentes externos) lo que se manifieste como un estado fuera de lo que es la salud – ausencia profunda y total de la enfermedad- tiene que ver con el equilibrio físico y químico de este sistema.

Las señales de un mal estado de nuestro Sistema Básico, de su localización y la agudeza de las mismas, depende de las debilidades orgánicas individuales. Por lo tanto, los trastornos locales no son propiamente la enfermedad, sino la consecuencia de un sistema sobrecargado.

Si tan importante es, qué queremos decir cuando advertimos que un sistema está  sobrecargado: Es aquel que en su contenido existen elementos ajenos a su composición original. De una manera genérica nos referimos a las toxinas, es decir, residuos procedentes de la transformación –metabolismo – de los alimentos, aire que respiramos etc. que por uno u otro motivo el organismo va reteniendo y no es capaz de expulsarlos. Esta acumulación la realizamos de una manera gradual e inconsciente a lo largo del tiempo. (nos han educado en muchas facetas para la vida, pero en está, tal vez la principal, somos dependientes de los hábitos y, algunos de ellos nada saludables).

La fase de acumular:  El organismo necesita y gasta energía continuamente, un sistema inundado por residuos le obliga a un esfuerzo añadido, un trabajo extra que en principio puede acometer, pero no para siempre, ya que si no interrumpimos los agentes que generan la toxicidad, poco a poco; lentamente, irá perdiendo esa capacidad de eliminación y, poco a poco; lentamente, iniciaremos el camino de la enfermedad.

La Medicina Tradicional China, representa el cuerpo como un paisaje: ríos, valles, montañas, arroyos y los nombres de los puntos de acupuntura llevan nombres como: Zona de la colina, pulcritud del abismo, pozo celeste, pequeña marisma….etc, son nombres que denominan puntos de los 12 canales o meridianos energéticos que se dibujan de manera imperceptible en nuestro cuerpo, en ello, bien sea mediante la presión o masaje, por la aplicación de finas agujas, el acupuntor activa o seda determinados puntos punto para canalizar y desbloquear la energía. Este concepto, por extraño que nos pueda parecer, expresa lo que en realidad y a nivel molecular y atómico somos: un complejo de cincuenta billones de células, de sales de sodio y potasio, de minerales…etc. que cumplen su función generando energías para gestar reacciones químicas y señales eléctricas necesarias para la vida orgánica.    

La acupuntura y la naturología:

Razones y argumentos de las terapias naturales.

1)Ninguna medicina cura todo: Nacer, crecer y morir, es ley natural.

2)Lo natural es cuidarse, y cuidarse es prevenir. Las terapias naturales tienen ese fundamento; la prevención.

3)La salud es un estado de equilibrio inestable que hay que reconquistar sin cesar.

4)Los remedios utilizados como, la propia alimentación, los suplementos vitamínicos, la fitoterapia, los depurativos…etc. no son fármacos.

5) Cada trastorno local, no es propiamente una enfermedad, sino el síntoma o efecto de un desequilibrio interno.

6)Los profesionales de las terapias naturales, debe informar y asesorar a las personas que se acerque a ellos, para hacerles entender todos los procesos que intervienen en estado de su salud.

7) El objetivo es que terapeuta y “paciente” puedan encontrar la causa originaria del malestar.

8) Para sanar es preciso cambiar nuestros hábitos: << Si seguimos haciendo lo mismo, volveremos al mismo estado; el desequilibrio orgánico>>

9) El verdadero protagonista de la curación es el “paciente”, sin su voluntad de sanar, cualquier remedio no tendrá el efecto deseado.

10) La intención es la activación consciente del deseo; el primer paso para modificar la reacciones sanadoras de nuestras proteínas.

11) El recorrido desde el cerebro, al hipotálamo, de este a la hipófisis, desde aquí a las glándulas endocrinas y con la participación de las hormonas segregadas aseguran la comunicación entre las células, y entrever la relación de nuestra ( mente) manera de entender y racionalizar el entorno (vida cotidiana, realidad) con nuestro estado de salud.

12) Mente y cuerpo, son dos “lugares de un paisaje indivisible”; nuestro cuerpo: <<Nada sucede en el manantial que no emerja en el agua del arroyo>>.

13) Cuerpo y mente: El “sentido inverso” del ciclo supone nutrirnos saludablemente, entendiendo que comer no siempre es nutrirse: El qué comemos y cómo lo comemos son cuestiones imprescindibles en la asimilación de los principios activos de los alimentos, conviene pues fijar cuatro aspectos fundamentales:

1º) Disponernos a comer supone alejarnos por unos minutos de las cuestiones cotidianas que nos puedan afectar, intentando en la medida de lo posible cierta atención en lo que estamos haciendo.                                                            

2º) Masticar y salivar cada bocado, es prioritario. Vale más comer poco y despacio que mucho sin masticar. Es el primer ejercicio de la digestión, y si esta comienza mal, finalizará de igual manera.

3º) Beber con moderación, ya que los jugos gástricos requieren una disolución apropiada que se altera con una bebida excesiva.

4º) La temperatura en el estómago durante la digestión es de unos 38o C, el aporte de líquidos muy fríos, dificulta y entorpece la disgregación de alimentos en partes asimilables.

Las sesiones de acupuntura:

Asistir  con ropa cómoda y suelta.

En la primera se realiza una historia clínica.

Se toma el pulso y se observa la lengua, en cada una de las sesiones, ya

 que revelan el estado del organismo.

Se aplican las agujas, manteniéndolas unos 30 minutos.

Se dan pautas dietéticas y consejos para la información y mejora del paciente.

El numero de sesiones depende de la dolencia concreta, de que sea aguda o crónica; de la permanencia de la afección y de los órganos o sistemas implicados.

Al paciente se le informa acerca de la evolución de sus síntomas y de las estrategias a poner en marcha para restablecer la salud.

La acupuntura activa o dispersa (desbloqueo) la energía que circula por nuestro cuerpo. Puede darse algún caso, en el que tras la primera sesión aparezcan sensaciones transitorias debido al efecto del movimiento de la energía.

Es aconsejable llevar en la primera sesión la analítica mas reciente.  

Llorente –Acupuntor-

Publicado: 4 de Enero de 2017