Publicado: 19 de Junio de 2016

El síndrome femoropatelar  también conocido como rodilla de corredor  y anteriormente como condromalacia rotuliana, se caracteriza por dolor en cara anterior de la rodilla, peripatelar e incluso retrorotuliano, que aumenta con las actividades de la vida cotidiana que incluyen flexión y extensión de la rodilla, como subir o bajar escaleras, correr, caminar o posturas prolongadas de sedestación, cuclillas, o sentarse sobre las rodillas.

Con frecuencia puede presentar crepitación articular, en los movimientos de flexo- extensión e incluso inestabilidad articular en ejercicios de carga.

                                                           Es una patología no degenerativa y representa uno de los diagnósticos más frecuentes en la atención primaria, tanto pediátrica como de adultos. La prevalencia de dolor femoropatelar como la causa principal de la lesión de rodilla ha sido estimada en un 40%.  Suele ser más frecuente  en pacientes pediátricos activos que sedentarios, y el “pico” de prevalencia de dolor femoropatelar se observa en jóvenes adolescentes activos en edades comprendidas entre los 12 y 17 años. También hay una alta prevalencia en adultos en edades comprendidas entre los 35 y 45 años, que suelen realizar deportes intensos de manera más esporádica, los también llamados “deportistas de fin de semana”.

En relación a diferencias en función del sexo, se ha visto que la incidencia en mujeres es mayor que en hombres, en una relación 7-12. Además las mujeres con síndrome patelofemoral muestran una disminución de la fuerza de la musculatura abductora, rotadora externa y extensora de la coxofemoral.  El  dolor femoropatelar es  multifactorial. La mala alineación de la extremidad inferior contribuye a la causa de dolor anterior de la rodilla. También, un desequilibrio muscular puede conducir a una disminución de la estabilidad de la articulación femoropatelar en actividades normales de la vida diaria. Una disminución en la fuerza del vasto medial provoca una asimetría de las fuerzas biomecánicas que actúan sobre la rodilla, y este desequilibrio muscular se ha relacionado en la fisiopatología del dolor femoropatelar. La inestabilidad rotuliana y una patela alta también se ve que puede ayudar a consolidar este síndrome. La musculatura también tiene influencia, ya que un acortamiento del cuádriceps y un aumento en la tensión de isquitobiales y gastrocnemio puede influir en el dolor anterior de la rodilla.Aunque varios procedimientos quirúrgicos se han utilizado con éxito en pacientes con dolor patelofemoral, el manejo no operatorio sigue siendo el más utilizado en el tratamiento inicial. La terapia física supervisada es la piedra angular del tratamiento, antes que la intervención quirúrgica. 

                                                                             Para abordar este síndrome lo mas eficaz es la fisioterapia a través de la utilización de técnicas de terapia manual y con ejercicio activo para mejorar la sintomatología del paciente, ejercicios de propiocepción, control muscular para la cadera y rodilla…, todo lo que nos lleve a mejorar la conducta miedo-evitación a la movilidad de dicha articulación y mejorar la activación de la musculatura que por el dolor se ha inhibido; con estos ejercicios también se busca mejorar la alineación de la extremidad inferior y el deslizamiento de la rótula por la tróclea femoral.

                                                                                                          Nerea Cantero